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El Tesoro Escondido de Zumel
La leyenda que el mapa ha guardado durante quinientos años
Hace muchos, muchos años —¡hace más de quinientos!— en este mismo pueblo de Zumel vivían cuatro niños: Nuño, Sancha, Martín y Elvira.
Zumel era entonces un pueblo pequeñito junto al río Úrbel, rodeado de mimbreras, que son unos árboles de ramas largas y flexibles. De hecho, ¿sabéis qué significa «Zumel»? ¡Significa «mimbrera»! Los que le pusieron el nombre al pueblo hace mil años eligieron el nombre de esos árboles.
En lo alto del pueblo había —y todavía hay, ¡miradla!— una torre enorme de piedra, tan alta como cinco casas puestas una encima de otra. En la torre vivía un señor muy rico llamado don Diego de Bernuy, que era mercader y vendía lana por todo el mundo: por Francia, por África… ¡hasta por América!
El secreto de las catacumbas
Un día de verano, Nuño, Sancha, Martín y Elvira jugaban junto al Torreón cuando la abuela Urbela les condujo hasta una pequeña cámara segura de las catacumbas. Allí, detrás de un arco de piedra, dormía un cofre que llevaba siglos esperando a ser descubierto.
Los cuatro niños lo abrieron despacito y se quedaron con la boca abierta. Dentro estaba el tesoro original de Zumel: brillaba tanto que iluminaba la cámara entera y hacía temblar las piedras antiguas.
La cámara perdida: los cuatro niños descubriendo el tesoro original en las catacumbas del Torreón.
Pero entonces pasó algo misterioso. El tesoro empezó a brillar más y más fuerte, el suelo tembló, el río Úrbel se puso a hacer olas ¡y hasta las campanas de la iglesia sonaron solas sin que nadie las tocara!
La abuela Urbela
Cuando la luz se desbordó, la abuela Urbela, guardiana de los secretos del Torreón, cerró la puerta de la cámara y les explicó:
—¡Niños! Este tesoro tiene un poder demasiado grande. Ninguna persona mayor debe encontrarlo jamás, porque querría usar su poder para cosas malas. Solo los niños de buen corazón pueden tocarlo sin peligro. Tenéis que esconderlo muy bien… y esperar. Un día, dentro de muchos, muchos años, otros niños valientes como vosotros vendrán a buscarlo.
—Pero… ¿cómo lo encontrarán? —preguntó Nuño.
—Dibujad un mapa que diga dónde está escondido —contestó la abuela—. Pero ¡cuidado! El mapa también guarda el poder del tesoro. Si está entero, cualquiera podría encontrarlo.
La fotografía perdida: los cuatro niños colocando el cofre dentro de la cavidad del chopo mágico de Zumel.
—Tenéis que romper el mapa en pedazos: esos pedazos serán las reliquias, y cada reliquia debe esconderse en un reino distinto, muy lejos una de otra. Solo quien reúna todas las reliquias podrá volver a formar el mapa… y leer la clave secreta que lleva al tesoro.
Para protegerlo, los cuatro niños colocaron el tesoro dentro de una cavidad natural del árbol centenario, cerraron el hueco con una pieza de madera y lo protegieron con la magia de sus raíces. Después dibujaron el mapa con su clave, lo rompieron en pedazos… y viajaron muy lejos para esconder las reliquias.
Los cinco reinos
🏛️ Una reliquia en la Plaza Mayor, donde el pueblo entero se reúne desde hace siglos.
🌅 Otra en el Reino del Oriente, por donde sale el sol cada mañana.
👑 Otra en el Reino del Conde Saturnino, un señor tan misterioso que nadie le vio jamás la cara.
🌫️ Otra en los Reinos Olvidados, lugares tan antiguos que ya nadie recuerda sus nombres.
🏰 Y la última en el Torreón Maldito, custodiada por los soldados de piedra que nunca duermen.
Y la abuela Urbela les contó un último secreto, en voz muy bajita:
—Escondimos también otras reliquias en lugares que no puedo deciros. Permanecerán ocultas… y solo se desvelarán cuando los niños del futuro demuestren que son dignos de encontrarlas.
La profecía despierta
Después lo selló todo con estas palabras mágicas:
«Cuando niños de otro tiempo
junten mapa y corazón,
el tesoro de Zumel
saldrá de su escondrijo… ¡al son!»
Han pasado quinientos años. Nadie ha encontrado el tesoro todavía. Pero hoy… hoy estáis aquí vosotros.
La abuela Urbela dijo que solo unos niños valientes, listos y que trabajen en equipo podrían conseguirlo. En cada reino os espera una misión. Si la superáis, ganaréis una reliquia: un pedazo del mapa.
Cinco reinos os esperan: la Plaza Mayor, el Reino del Oriente, el Reino del Conde Saturnino, los Reinos Olvidados y el Torreón Maldito. Y recordad el secreto de la abuela Urbela: hay más reliquias escondidas… pero solo aparecerán si demostráis que sois dignos.
Cuando reunáis todas las reliquias y forméis el mapa completo… ¡descubriréis juntos dónde está escondido el Tesoro de Zumel!
¿Estáis preparados, exploradores? ¡Pues que empiece la aventura! 🗺️✨
Al entrar en el mapa, elegid la zona de la Plaza ★ para comenzar la primera misión.